Hoy, hace 58 años…

AT-6C FAG-55
North American AT-6C de la Fuerza Aérea Guatemalteca.

Desde temprano aquél 18 de Junio de 1954, en medio de una lluvia pertinaz, tropas del Ejército de Guatemala, provenientes de la Guardia de Honor y de la Base Militar, empezaron a abordar los trenes que los llevarían al “Teatro de Operaciones”, situado en Zacapa, en el oriente del país. Iban al mando de los coroneles José Barzanallana y Pablo Díaz; su misión era prevenir cualquier avance del Ejército de Liberación de Carlos Castillo Armas, quien desde días antes preparaba una incursión desde Honduras y El Salvador con el fin de tomar Puerto Barrios, Chiquimula y Zacapa, para luego demandar la rendición del Ejército Guatemalteco y la salida de Jacobo Arbenz del poder.

Mientras los trenes empezaban a movilizar los 1,500 soldados y 150 oficiales del Ejército Guatemalteco, la situación en el país empezó a deteriorarse rápidamente: En principio, se rumoraba que un avión de la Fuerza Aérea Guatemalteca, un viejo entrenador AT-6 artillado, no había regresado de una misión de patrulla sobre la costa sur. Más tarde se sabría que el avión había aterrizado en el aeropuerto de Ilopango, en El Salvador, en donde el piloto había pedido asilo político.

Luego, empezaron a llegar negras noticias desde Zacapa: Una columna Liberacionista, liderada por Guillermo Flores Avendaño, había cruzado finalmente la frontera desde Honduras y sin encontrar resistencia, había establecido un puesto de avanzada en las afueras de un pueblecito llamado Caparjá, a pocos kilómetros de la línea que divide a los dos países. Era la primera incursión liberacionista que se registraba hasta el momento.

Respondiendo a los rumores, la comandancia de la Fuerza Aérea Guatemalteca envía uno de sus vetustos AT-6 a comprobar y de ser posible, detener, el avance de la columna rebelde. Sin embargo, el avión no logra ubicar a Flores Avendaño y sus hombres. Poco después del mediodía, el avión estaba de regreso en La Aurora.

A todo esto, varios aviones C-47 de transporte, despojados de cualquier característica que pudiera ayudar a identificarlos, sobrevolaban distintas áreas del país, atiborrados de pertrechos, esperando a que los equipos de recepción en tierra se hiciesen presentes. Habían partido desde el aeropuerto de Las Mercedes, en Managua, a eso de las 4:30 de la madrugada y su misión era lanzarles los pertrechos a los equipos de sabotaje liberacionistas que supuestamente se habían organizado ya dentro del país. Sin embargo, el mal tiempo y la ausencia de los equipos en tierra obligó a que los aviones regresaran a su base en Nicaragua con la carga completa.

Cerca de las tres de la tarde, una multitud se había reunido frente a la estación del ferrocarril, para demostrar su apoyo al gobierno y despedir a las tropas. Sin embargo, en cuestión de minutos la gente se vio dispersada por dos cazas F-47N liberacionistas que, a muy baja altura, hicieron varias pasadas sobre la plazuela, al tiempo que disparaban sus ametralladoras al aire. De haber corrido con suerte, los pilotos hubiesen lanzado volantes con mensajes inflamatorios sobre la gente que corría en todas direcciones, sin embargo, les fue prácticamente imposible hacerlo por el viento que entraba a la cabina luego de que abrieran la burbuja de plexiglás. De hecho, uno de los pilotos reportó que su estrecho habitáculo había terminado completamente forrado de volantes, incluso bloqueándole por largos minutos la visibilidad.

Reluctante, la Fuerza Aérea Guatemalteca finalmente hace frente a la incursión  y envía varios AT-6 en persecución de los F-47N. Obviamente, las prestaciones del gigantesco y veloz caza construido por la Republic Aviation les daban la ventaja a los pilotos liberacionistas. Pero no hay peor lucha que la que no se hace y detrás de ellos partieron los viejos, lentos y mal equipados AT-6 chapines. No todos regresaron luego de la inútil salida: El Teniente Juan Adolfo Castillo Ralda se estrella en las inmediaciones de Palín. No se sabe si venía de regreso a La Aurora y encontró mal tiempo o si lo emboscó uno de los F-47N liberacionistas. Lo cierto es que el joven teniente falleció al estrellarse.

Mientras lo anterior ocurría, las ametralladoras antiaéreas del Ejército Guatemalteco, emplazadas en Amatitlán y Villa Canales, abren fuego contra los C-47 que han regresado, y que buscan lanzar los pertrechos a los equipos en tierra. Esta vez, los liberacionistas se hacen presentes y recogen 12 bultos que les son lanzados. Los equipos de sabotaje ya tienen con que iniciar sus operaciones.

El final de la tarde llega en medio de una calma tensa. La población se resguarda y el gobierno no da muestras de tenerlas todas consigo. Más tarde, a las ocho de la noche, Carlos Castillo Armas y sus tropas finalmente cruzan la frontera y se establece un puesto de mando en Esquipulas. De hecho, esa ciudad es tomada sin encontrar resistencia, pues el capitán Carlos Maldonado, jefe del destacamento del Ejército allí, entrega la plaza y se retira hacia Zacapa. De igual forma procede el teniente Francisco Contreras en el puesto fronterizo de El Florido.

Lo demás es, como dicen, historia…

Mario Overall
Aviación de a pie

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3 thoughts on “Hoy, hace 58 años…

  1. Roberto Molina 20 junio 2012 / 8:46 PM

    Buen detalle historico

  2. OFRAMex1 21 junio 2012 / 8:41 AM

    Muy interesante incursión aérea, aunque sin enfrentamientos, demostró el valor de los aviadores… felicidades.

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